El aviso llega por WhatsApp, al teléfono que el productor ya usa — sin apps, sin planillas. Y con los datos de las personas cuidados desde el día uno.
El productor no instala nada ni aprende ninguna pantalla. Recibe un mensaje directo: qué campo, qué equipo, qué pasa y qué revisar — en su propio teléfono, por el canal que ya usa todos los días.
Usamos el WhatsApp oficial para empresas. El mensaje llega al teléfono del productor como cualquier chat — no se pierde ni cae en spam, y no hay ninguna app que instalar.
Por el WhatsApp que ya usa todos los días. No se filtra como spam ni queda perdido entre correos.
Cada destinatario da su consentimiento, con registro. Cumple la Ley 25.326 de datos personales.
Si alguien no dio el sí, no le llega nada. El número queda protegido.
Pensado para escalar a miles de campos sin mezclar un dato. Es responsabilidad legal sobre datos ajenos, no solo prolijidad.
Los productores son personas identificables por su celular. La ley exige consentimiento auditable para el tratamiento de datos personales — lo capturamos en el mismo flujo de alta, con fecha e IP.
Cubre la baja y la rectificación de datos si un productor lo pide. El consentimiento es revocable.
Ponemos en marcha el canal de avisos y cargamos los destinatarios.
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